Hola a todos, soy la madre de Pedro:

No quiero dejar de pasar este día de Nuestra Señora de Fátima, Nuestra Madre, sin escribir unas palabras en el diario de mi hijo Pedro, mi chiquitín.

Sigo emocionándome al leerlo y por eso no lo hago con frecuencia, aunque sí leo todos los mensajes de apoyo que recibimos.

Como todas las madres entenderán estamos pasando por un momento duro pero lleno de esperanza.

Desde que nació Pedro han sido un torbellino de sentimientos y pensamientos los que te pasan por la cabeza.

Al principio ves la mancha de tu hijo y piensas: “Oh, pobre, como le verá la gente?… Dá igual nosotros le querremos igual o más y tendrá una personalidad arroyadora”
Después se lo llevan y a los pocos días te dan la mala noticia que todos sabemos. Por supuesto en ese momento la mancha pasa a un segundo plano y además, como madre, mi hijo me parece el más bonito del mundo.

Mientras estuvo ingresado en el Hospital Xeral de Vigo durante casi dos semanas fue un no parar; primero subiendo cada 3 horas para darle de comer (silla de ruedas arriba, silla de ruedas abajo, mientras estuve ingresada) y después yendo desde casa.
Mi obsesión era recuperarme lo antes posible para poder traernos a casa a nuestro otro hijo, Pablo, que tiene dos años y medio y estuvo al cuidado de sus abuelos… se nos caia la casa encima sin él y sin Pedro…
Esperábamos con ansia el alta de Pedro para poder volver a la “normalidad” en casa.

Por supuesto que te preguntas con frecuencia: ¿Por qué a él, Dios mío? Está claro que tus planes para el futuro no tienen nada que ver con los de Él.

Por otro lado también esperas y rezas para que el milagro se produzca, ¿por qué no?… los milagros existen.
Lo pido con fé y esperanza, aunque sé que se producirá si Dios quiere… y si no lo quiere, pues volvemos a lo de antes: sus planes tendrá para nosotros y siempre será lo mejor, aunque nuestra limitada mente no lo entienda.

Sólo tengo palabras de agradecimiento:
- En primer lugar a mi marido al que quiero con locura y sin el cual (con su apoyo y su amor hacia mi) este camino que empezamos a recorrer juntos se me haría muchiiiisimo más cuesta arriba.

- A mi hijo Pablo, que ha acogido a su hermanito “Peyo” muchísimo mejor de lo que había podido imaginar.

- A los 4 abuelos: gracias por vuestra ayuda y por vuestras oraciones (gracias mamá por tus palabras. Con la forma tan sobrenatural que tienes de ver las cosas me llenas de calma y de paz)

- Muchas gracias a los tíos de Ferrol (padrinos de Pedro), Madrid, Santiago, Coruña, Vigo… Me quito el sombrero. Sois geniales!!!

- A mis primos, tíos y familia

- Y a mis amigas que siempre están ahí para lo bueno y para lo malo. Me siento afortunada por tener amigas de las de verdad.

- Por último gracias a todos los conocidos y no tan conocidos que rezáis por Pedro y por nosotros, y nos dejáis vuestros mensajes de apoyo en la web.

Aunque no entendemos porque muchos pensáis que somos unos padres ejemplares y valientes… que va, que va…
Simplemente somos eso: unos padres.
Unos padres que, como la mayoría, quieren a sus hijos y, por tanto, quieren lo mejor para ellos.

Por último a ti, Oscar C y familia, ¡¡¡Muchas gracias!!! No os quepa la menor duda de que vuestras palabras nos han ayudado muchísimo, y nos han llegado al alma. También nosotros tenemos ganas de daros un gran abrazo.

Y a los papás de Jesús, ese bebé prematuro que la Virgen ha querido llevárselo hoy al cielo. Me fallan las palabras…

Sólo me falta decir: ¡¡¡PEDRO, GRACIAS POR EXISTIR!!!